Estas cosas ya pasan ya…un móvil que se olvida de hablar por días, incluso semanas…y que cuando lo hace, lo hace a las 3 de la madrugada. Realmente no importa la hora, que padezco de insomnio es de sobras conocido, lo que importa es el hecho.
Es tarde
No porque sea tarde en el sentido horario de la palabra…sino porque realmente es tarde, demasiado tarde ya. No tengo ganas de seguir sufriendo...y volver a empezar…no cerrar ese círculo, sería más de lo mismo. Por supuesto siempre hay esperanzas de que esta vez sea diferente…pero lo cierto es que nunca lo es.
No creo que las soluciones tengan nombre de persona…no a menos que ese nombre sea el de la propia persona. De otro modo, siempre seríamos esclavos sentimentales de la persona a través de la cual lograríamos la felicidad. Y yo no nací con voluntad de esclava…tal vez un defecto genético, pero es así.
No quiero sentirme esclava ni de una persona, ni de un ordenador, ni mucho menos de un móvil.
Continúo en la búsqueda de una rutina donde encontrar un remanso de paz...que tanto necesito en estos momentos.

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