Gracias, gracias y miles de gracias. Realmente me llegan vuestras palabras de ánimo y de cariño, os agradezco vuestras infinitas muestras de apoyo. Verdaderamente os siento muy cercanos a mi, aunque no os conozca en persona: nuestras almas se conocen y con eso sobra y basta.
No puedo seguir con el blog, por lo menos no de momento. Realmente en mi primera etapa (desde abril hasta mediados de julio) lo usé para gritar al viento todas mis miserias, mis miedos y temores. No me importaba, nadie me conocía y yo me limitaba a vomitar lo que tanto daño me hacía, lo que me rompía por dentro. A mediados de julio decidí que no quería seguir viviendo la vida que estaba viendo (aquello era “vida??), que tenía que cambiar mi forma de pensar y de actuar. Y así lo hice….y realmente creí que estaba funcionando, verdaderamente hasta hace dos semanas creí que tenía ya bastante heridas cerradas, que era capaz de ver la realidad con otros ojos.
Hoy sé que no, que no era más que otra forma de autoengaño, esta vez más sofisticada, pero autoengaño al fin y al cabo. Hoy me encuentro en la misma situación de abril, lamiendo y llorando heridas que no cicatrizan, que supuran mucha tristeza y muy a menudo una desesperación tan infinita como absurda. Pero ahora no puedo usar el blog como lo hice en su momento, me da vergüenza llorar en público, antes nadie me conocía, a nadie le importaba…ahora no es el caso. Y, además ¿para qué? Visto lo visto no sirve como terapia, en absoluto. Lo que hace daño lo hace sin más, da igual que se grite o que se lleve en silencio. Duele, sin más.
Hoy es un día especialmente doloroso para mí: hoy mi Eva, Desirée o Yolanda hubiese cumplido 9 años. Mi niñita preciosa, a la que quise desde el primer instante y nunca logré ver, a la que llevé con gran orgullo durante tres meses y medio, y con gran dolor las dos últimas semanas en mi vientre sabiendo que ella ya nunca cobraría vida. Hoy es un día muy difícil en el calendario…por años que pasen este día me espeluzna, me contrae y me rompe en mil pedazos.
Hoy sólo puedo decirte que no puedo continuar, no por lo menos hasta que sea capaz de dejar de llorar y lamentarme…hasta que logre superar esta situación que me rodea, que me atrapa y que me engulle hasta casi reducirme a la nimiedad.
Hoy sólo puedo pedirte perdón por volver a vomitar mi angustia, por volver a hablar de mis desdichas y darte las gracias por tu apoyo, por tu cariño y por tu incondicionalidad.
TE QUIERO

Escribe un comentario